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Enseñanza Bíblica – El Poder De Las Palabras – Parte I 25/05/2011

Posted by DaRonn in Uncategorized.
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Enseñanza Bíblica – El Poder De Las Palabras – Parte I

Ningún estudio de la Palabra de Dios estaría completo, sin un estudio sobre confesión de la Palabra de Dios. Dios ha colocado a nuestra disposición la habilidad de tomar la Palabra escrita de Dios y a través del proceso de confesarla, traer su realidad a nuestras vidas.  En esta lección me gustaría examinar el principio de confesión de la Palabra de Dios, y cómo es que podemos recibir las cosas de Dios por medio de una confesión Bíblica exacta.

Dos ilustraciones

 

  1. Ilustración sobre cómo el poder de las palabras obran negativamente: Recuerdo haber escuchado una historia acerca de un muchacho que era realmente muy talentoso, pero toda su vida, sus padres le dijeron palabras que destruyeron  su auto estima.  Cada día de su niñez él tenía una dieta consistente de: “nunca llegarás a ser nada”, “eres tan estúpido” y “te dije que no podías hacerlo, así que no sé por qué lo intentas”.  Después de años de este tipo de palabras, cuando el niño se hizo un adulto, constantemente sufría desafíos, debido a su baja autoestima.  La razón no era porque tenía menos talento, en realidad, él era en muchas maneras, más talentoso que muchos otros niños con los que fue a la escuela.  En verdad uno de los factores más influyentes, fue el hecho de que por años sus padres le dijeron palabras que se clavaron en su corazón y rigieron el curso de su vida.  Las palabras que él constantemente escuchó, tenían poder.

 

  1. Ilustración sobre cómo el poder de las palabras obran positivamente: Recuerdo haber escuchado una historia acerca de una madre que tenía hijos pequeños.  Aunque la madre estaba apasionada por las cosas de Dios, los dos niños continuaban teniendo una actitud negativa, con respecto a las cosas de Dios.  Así que la madre decidió hacer que los muchachos vayan a la iglesia con ella, esperando que algún día, en el transcurso del tiempo, tuvieran un encuentro con Dios y sean salvos.  Como puedes imaginarte, los muchachos rechazaron la idea y causaban problemas, casi en cualquier lugar donde iban.  Cuando la gente se acercaba a la madre y hablaba de cuán malos eran los dos niños, ella siempre respondía en la misma manera: “Dios está obrando en la vida de mis hijos”.  Cuando ella decía eso la gente pensaba que ella tenía otro par de hijos en algún otro lugar, pero sin importar cuánto ellos negaban la declaración, ella siempre respondía diciendo: “¿No es maravilloso cómo Dios ha controlado a mis muchachos y está obrando en sus vidas?”.  Años más tarde los muchachos terminaron teniendo un encuentro con Dios.  Ellos finalmente entregaron sus vidas al Señor y hoy ambos están sirviendo al Señor en el ministerio.  La madre de esos dos muchachos conocía el poder de la confesión.

 

Tu confesión tiene el poder de traer a existencia, las cosas que todavía no existen en tu vida

La mayoría de las personas, especialmente los cristianos viven día tras día esperando que no les suceda nada malo, teniendo muy poca idea de que hay algo que pueden hacer, para cambiar esas cosas. Dios nos ha dado la Palabra de Dios para ser ese agente de cambio.  Si confesamos Sus promesas diariamente, produciremos lo que el libro promete.

¿Qué dice la Biblia sobre el poder de confesar la Palabra de Dios?

Si estudiamos la Biblia, el Nuevo y el Antiguo Testamento, vamos a encontrar que la Biblia tiene mucho que decir en cuanto a confesar la Palabra de Dios.  Es un principio Bíblico que el Señor espera que usemos, no solo algunas veces sino todo el tiempo.

Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.

Génesis 1:26 nos muestra que cuando Dios quería crear al hombre, Él hizo al hombre completamente diferente de los animales y de las otras cosas creadas.  Él creó al hombre a Su imagen.  La Palabra “imagen” literalmente significa “en la semejanza, carácter y persona de Dios”.  El hombre fue creado en cierto grado para ser como Dios.  No para ser Dios, porque eso sería blasfemia, sino para personificar a Dios en la tierra.  Un gran ejemplo de eso son mis hijos. Ellos no son mi persona, pero si los miras por un momento comenzarás a ver que en muchas maneras ellos son como yo; ellos llevan mi mismo espíritu.  Es lo mismo con los hijos de Dios; ellos deben llevar el mismo espíritu y persona de Dios.

Me gusta también que Génesis 1:26, nos muestra que después de haber hecho al hombre a Su imagen, la primera cosa que hizo fue darle autoridad.  ¿Cómo ejerció el hombre esa autoridad?  Ejerció esa autoridad poniéndole nombre a las cosas. De la misma manera en que Dios usó Sus palabras para declarar cosas y esas cosas se hicieron realidad o de la misma manera en que usó Sus palabras para crear el universo, el hombre también debía usar sus palabras para crear las cosas.

Proverbios 18:20-21 “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios.  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Me gusta este pasaje porque nos muestra que nuestro futuro, éxito y victoria, fracaso y destrucción, es un resultado de las palabras que vienen de nuestra boca. Si confesamos continuamente palabras de muerte (exactamente lo opuesto de lo que la esperanza de la Palabra de Dios nos trae) el resultado será muerte.  No podemos vivir continuamente en un nivel de victoria, si las palabras que constantemente hablamos no están de acuerdo con ese nivel de victoria. Dios mismo no puede traer victoria a nuestras vidas si continuamente hablamos en contra de lo que Él está tratando de hacer por nosotros (Proverbios 6:2 “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios”).  Tenemos el poder de traer a nuestras vidas, la vida o la muerte, con las palabras que confesamos.

Mateo 8:4 Entrando Jesús en Capernaum,  vino a él un centurión,  rogándole, y diciendo: Señor,  mi criado está postrado en casa,  paralítico,  gravemente atormentado.  Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.  Respondió el centurión y dijo: Señor,  no soy digno de que entres bajo mi techo;  solamente di la palabra,  y mi criado sanará.  Porque también yo soy hombre bajo autoridad,  y tengo bajo mis órdenes soldados;  y digo a éste:  Ve,  y va;  y al otro:  Ven,  y viene;  y a mi siervo:  Haz esto,  y lo hace.  Al oírlo Jesús,  se maravilló,  y dijo a los que le seguían: De cierto os digo,  que ni aun en Israel he hallado tanta fe.  Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente,  y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera;  allí será el lloro y el crujir de dientes.  Entonces Jesús dijo al centurión: Ve,  y como creíste,  te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Este pasaje en Mateo es uno de mis pasajes favoritos. Una de las razones del porque, es porque Jesús usa cierto término para describir la fe del centurión, un término que describe a la fe en su forma más alta mencionada en la Biblia. El centurión vino a Jesús, Jesús estaba dispuesto a ir a la casa del hombre para sanarle, pero el hombre reconoció que la Palabra hablada de Jesús tenía el mismo poder, que si fuera a su casa, pusiera sus manos en su siervo y lo sanara. Él estaba convencido completamente que la Palabra hablada de Jesús, era la forma más alta del poder de Dios.  Como resultado, el siervo del hombre fue sanado el momento exacto en que la Palabra se dio y se creyó.  Jesús estaba tan impresionado con la fe del centurión que les dijo a sus discípulos que no había visto tal fe en todo Jerusalén.  Todos los demás necesitaban señales físicas, mientras que el centurión solo necesitaba la Palabra de Jesús y eso era suficiente.  Como cristianos, cada vez que abrimos la Biblia tenemos la Palabra de Dios, la promesa de que Él hará lo que dice que Él hará.

Algunos principios en cuanto a confesar la Palabra de Dios en nuestras vidas

A continuación se indican varias claves que debemos tener en cuenta cuando estamos confesando la Palabra de Dios en nuestras vidas.

  • Confesar la Palabra escrita de Dios, ayuda a liberar las promesas de Dios para nuestras vidas.  Mientras más pronto comprendamos este principio, más pronto podremos comenzar a recibir las promesas de Dios.  Las promesas de Dios están siempre disponibles para el creyente que hace, lo que la Biblia le pide que haga.  Confesar la Palabra de Dios, cambia las promesas de Dios, de un estado de esperanza de un tiempo futuro, a una realidad presente.

 

  • Confesar la Palabra de Dios, nos ayuda a creer en la Palabra de Dios.  Romanos 8:17 nos muestra que la fe o la habilidad de creerle a Dios y no dudar lo que Él dice, viene de oír repetidamente la Palabra de Dios.  Una de las mejores maneras de escuchar repetidamente la Palabra de Dios, es cuando tú personalmente estás confesándola. Dios lo dice, tú la escuchas, luego la confiesas continuamente, hasta que toda duda es removida.

 

  • Confesar la Palabra escrita de Dios, nos permite ser creados a la imagen de Dios.  Dios es un ser que crea cosas con palabras.  Nosotros somos seres creados a la imagen de Dios.  Ese mismo poder de confesión reside dentro de nosotros para confesar y ver la manifestación física de las cosas que confesamos, que están de acuerdo con la Palabra de Dios.

 

  • Cuando confesamos la Palabra de Dios, podemos confesar lo correcto.  Hay mucha gente afuera que está tratando de confesar y creer en algo que Dios nunca ha provisto. Es por eso, que es cada vez más importante que descubramos con qué está de acuerdo Dios y con qué no está de acuerdo.  Eso se hace solamente buscando en las páginas de la Biblia y confesando los versículos que ahí encontramos.

 

  • Confesar la Palabra escrita de Dios, nos ayuda a depositar la Palabra de Dios en nuestros corazones.  Una de las mejores maneras de confesar la Palabra de Dios, es convirtiéndola en parte de nosotros, confesándola continuamente.  Mientras más la confesamos, más se convierte en una parte constante de nuestra presente realidad. No son solamente palabras en una página, sino Palabra Rhema viva de Dios.

 

  • Confesar la Palabra escrita de Dios, nos permite añadir Su “sobre” a nuestro “natural”.  Hay un lugar al que podemos llegar, dentro de nuestra práctica de confesión.  Llegamos a este lugar cuando oramos expresando acción de gracias y confianza de que creemos que Dios hará, lo que dijo que hará.  Cuando oramos así, le abrimos sobrenaturalmente la puerta y permitimos que Él obre en nuestras vidas.

 

Conclusión: Confesar nos abre las promesas de Dios. Confesar dirige nuestra fe a creer las cosas que Jesús nos ha garantizado en Su Palabra.  La confesión impide que interpretemos mal la Palabra de Dios. Confesar nos hace consientes de cuánto nos ama Dios.  Confesar nos lleva a un entorno de manifestación sobrenatural, que no está disponible a menos que haya una continua disciplina de confesión.

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Comentarios»

1. henrry teodoro alva velasquez - 30/11/2011

Le doy gracias a Dios por gente como ustedes que se deleita en instruirnos mediante la palabra de Dios la verdad que sus enseñanzas son muy bonitas y muy edificantes que el senor nuestro Dios los bendiga grandemente

2. manuel - 04/03/2013

Me ha encantado todo el texto y desearía poder seguirlos, les ruego tengan a bien decirme como puedo hacerlo. Gracias, y espero poder deleitándome leyendo su escritos.


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