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Enseñanza Bíblica – Definición De Justicia 12/01/2011

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Enseñanza Bíblica – Definición De Justicia

Introducción: “Justicia” – No hay otra palabra en la Biblia, o en teología, que sea más malentendida y poco apreciada que esta palabra. Pero en ella, está envuelto todo lo que la humanidad ha deseado. Para caminar totalmente en la posición de justicia que Dios tiene para nosotros, debemos mirar la definición de justicia, según lo que la Biblia explica. Una vez que tengamos esa definición, podemos empezar a aplicarla en nuestras vidas, en la forma que la Biblia nos manda. 
Nuestra definición de justicia: Para los propósitos de esta clase, nuestra definición de justicia es la siguiente:

 

“Justicia es la posición en la cual estamos limpios ante Dios, como si nunca hubiésemos pecado.”

Esto significa que desde que Jesús pagó el precio por nuestros pecados, estamos en una nueva posición con Dios, como personas que nunca pecaron. Adán trajo la maldición del pecado a toda la humanidad, pero Jesús trajo redención a todo aquel que decida aceptarlo.  

Por un hombre fuimos redimidos:

Hebreos 10:12-14 “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un sólo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

Jesús se sentó a la diestra del padre cuando hizo el sacrificio por nosotros. Ahora, está esperando a que sus enemigos, los poderes de la oscuridad y de Satanás, sean puestos como estrado de sus pies.  Somos nosotros a quienes Dios delegó para destruir las obras del diablo, así como Jesús lo hizo cuando estaba aquí (Lucas 10:19, Mateo 10:7-8)

Seis cosas que fueron restauradas cuando recibimos a Jesús:

 

1.  Nuestra posición de justicia fue restaurada – Cuando vinimos a Jesús, recuperamos nuestra posición de justicia con Dios, nos convertimos en hijos de Dios y fuimos traspasados de la oscuridad a Su glorioso Reino.  

 

Colosenses 1:13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,  y  trasladado al reino de su amado Hijo:”

 

Ahora, Dios  ya no nos ve como pecadores, Él nos ve a través de la sangre de Jesús, que nos limpia de todo pecado.  No somos pecadores limpios, ahora somos hijos de Dios (Juan 1:29).

 

2.  La comunión fue restaurada –  Lo segundo que fue restaurado cuando vinimos a Jesús, fue nuestra comunión con Él y con los otros miembros del Cuerpo de Cristo. Antes de ser salvos, éramos esclavos del pecado y como pecadores, no podíamos acercarnos a Dios, porque el pecado no puede estar en la presencia de Dios.

Efesios 2:10 – 13 Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.  Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión, hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

 

Esta porción de la Biblia nos muestra que, antes que recibamos a Jesús, nosotros éramos:

  • Gentiles – Aquellos que no conocen a Cristo o paganos.
  • Incircuncisos – Éramos considerados impuros por incircuncisos y no sujetos a las leyes de Dios.
  • Extranjeros a la ciudadanía de Israel – No éramos considerados como parte de la familia de Dios.
  • Extraños a los pactos de la promesa – Significa que las promesas de Israel y del pueblo de Dios no estaban disponibles para nosotros.
  • Sin esperanza y sin Dios en el mundo – Ya que no teníamos a Dios o Su Palabra, estábamos sin esperanza de redención.

 

Teníamos un problema de pecado. Jesús, viendo nuestro problema, vino, ocupó nuestro lugar y pagó el precio por el pecado. Ya que Él había pagado el precio, eso nos permitió entrar en la presencia de Dios, sin temor o vergüenza. La comunión del hombre con Dios ha sido restaurada a través de Jesús. No somos hijos de segunda mano, sino hijos escogidos de Dios, redimidos con la sangre de Jesús. 

 

Hebreos 4:14 – 16 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Ya que tenemos a Jesús como nuestro sumo sacerdote, deberíamos acercarnos, valientemente, ante el trono de gracia, en tiempos de necesidad. Esta porción de las escrituras no dice que quizás recibamos o quizás no, mas bien dice que debemos acercarnos confiadamente ante el trono de gracia, para que obtengamos misericordia y encontremos gracia para el oportuno socorro, en la necesidad. Ya que ahora somos parte de la familia de Dios, podemos acercarnos confiadamente ante el trono de gracia y recibir. Dios no nos dejará con las manos vacías, podemos acercarnos directamente al trono de Dios y recibir lo que necesitamos.

Hebreos 10:16-21 “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: y nunca mas me acordaré de sus pecados transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que el nos  abrió a través del velo, esto es, de su carne y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,”

 

Ahora que Jesús ha pagado el precio por nuestros pecados, podemos tener confianza de que Dios no recuerda nuestros pecados y no los está poniendo ante nosotros. Debemos siempre tener en mente, que Dios ni siquiera se acuerda de los pecados que cometimos antes de ser salvos, sin importar cuán pecadores éramos, la sangre de Jesús fue suficiente para borrar esos pecados.  Ahora somos nuevas criaturas.

 

2 Corintios 5:17- 21 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió  consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó  a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos  justicia de Dios en él.

 

Ahora somos nuevas criaturas. Estas palabras, “nuevas criaturas”, en esta porción de la Biblia, significan una nueva clase de ser, una criatura que antes no existía.  Eso significa que ahora somos criaturas nuevitas con una nueva identidad en Dios. Dios no nos culpa por nuestros pecados y nos ha dado el ministerio de la reconciliación para compartir con otros las buenas nuevas.

 

3.  La fe fue restaurada –  Jesús nos redimió y, ahora, tenemos la vida de fe restaurada. 

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó  y se entregó a sí mismo por mí.

 

Jesús ha aplanado el camino para que podamos caminar por fe. Como hijos de Dios ya justificados, tenemos el mandato de caminar por fe. La Biblia dice en cuatro oportunidades, que debemos vivir por fe.  Habacuc 2:4, Romanos 1:17, Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38. Ahora que tenemos la posición de justicia, podemos caminar por fe. La fe ha sido restaurada y ahora podemos caminar teniendo fe en lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y no en nuestros sentimientos. Debemos ejercitar nuestra fe, según lo que la Palabra de Dios dice acerca de nuestra identidad, no según como se ven o se sienten las cosas.

Para estar en Justicia se necesita fe.  El sistema del mundo nos enseña a creer en lo que vemos con nuestros cinco sentidos; nos dice que si podemos ver o sentir, entonces podemos creer.  El Reino de Dios nos enseña lo opuesto; se nos enseña a creer en el cielo que no hemos visto, una resurrección en la cual no estuvimos presentes y en una posición de justicia que no podemos sentir con nuestros cinco sentidos.  Es necesario tener fe en las palabras de la Biblia para establecer quiénes somos en Cristo.

 

4.  La paz fue restaurada – Ya que somos justos por la sangre de Jesús, ahora tenemos paz con Dios. 

 

Romanos 5:1 – 2 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 

Paz con Dios significa que Él nos acepta como hijos de Dios.  No tenemos que hacer varios rituales y requisitos para obtener su aprobación.  Él nos ha aceptado dentro de Su familia y por eso tenemos paz con Él.

 

5.  La libertad fue restaurada – Uno de los beneficios más grandes de la redención de Cristo es que la libertad haya sido restaurada.  Cuando Adán caminó en el jardín del Edén, era un hombre libre. Después de pecar, se hizo esclavo del pecado, esclavizando también a todos los que seguirían su descendencia. Jesús vino como un Segundo Adán y restauró la libertad de la humanidad.

Juan 8:36 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

 

Jesús nos trajo justicia y ahora, somos libres. Esa libertad que tenemos es completa; libertad del pecado, de ataduras, condenación, enfermedad, dolor y pobreza. Libertad para ser hijos de Dios. 

Juan 8:31- 32 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

 

Nuestra libertad es el resultado de nuestro conocimiento de quiénes somos, como hijos de Dios. En esta porción de la Biblia, es importante conocer que no es la verdad la que nos hace libres, sino el conocimiento de la verdad es lo que nos liberta. Por tanto, debemos conocer lo que la Palabra de Dios dice acerca de nosotros y nuestro caminar de justicia, en la totalidad de la libertad que Dios provee.

6.  Se nos dio el derecho de ser hijos – El último y probablemente, el aspecto más importante de la redención que Jesús nos trajo es que somos una vez más, hijos de Dios, eso significa que somos parte de la familia de Dios y como miembros de la familia de Dios, tenemos ciertos derechos y privilegios.

 

Juan 1:12 “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

 

Desde que lo recibimos, tenemos la potestad de ser hijos de Dios. Ahora somos hijos y no siervos, podemos relacionarnos con Dios, en una nueva forma, como hijos de Dios.

 

 

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Comentarios»

1. Fabiola Jackeline Villatoro Escobar - 16/11/2011

guaaaaaaaaaaaa aprendi muchisimo con su enseñanza

2. alfredo lopez - 05/10/2012

Mui en tendible?

3. Maritza Maldonado - 19/06/2013

MARAVILLOSO!!! GRACIAS PADRE X ESE CONOCIMIENTO Q CADA DIA DAS EN LA REVELACION DE TU PALABRA…

4. maria - 17/11/2013

Maria 11/ 17/ 2013 gracia por la palabra de justicia ahora se cual es su verdadero significado….

5. Isleida González - 01/03/2014

Gracias por esta explicación bien definida de la justicia, he podido aclarar dudas que tenia.

6. Carola Powell - 14/03/2014

Me encanto la clase de la justicia de Dios me fue de gran edificación a mi alma puedo descansar en que soy justificada por la fe

7. Myriam Martínez de Rios - 23/03/2014

Gracias por este estudio acerca de la justicia de Dios, me bendice mucho saber que soy justicia de Dios en Cristo Jesús.

8. sandra garcia - 28/03/2014

Q tremenda enceñansa q nuetro Dios Te siga bendiciendo grandemnte

9. Cesar D. - 18/04/2014

Primero. Gracias por compartir tu conocimiento. Que Bendición.
Segundo. Luego de pecar (muy arrepentido y redargüido por el Espíritu Santo) busque: Que es la iniquidad? y allí vi que se trata de algo que esta en conflicto permanente con la Justicia de Dios. Por eso llegue a este blog. Era un ignorante sobre el verdadero significado del termino: Justicia de Dios. Como Cristianos nos falta mucha iniciativa para escudriñar las escrituras y enseñanzas bíblicas. Así que exhorto al lector para que dejemos el uso pecaminoso y torcido del Internet. y aprovechemos para aprender acerca del Reino de Dios y de la Palabra.

10. jose figueroa - 05/08/2014

para mi la justicia es una virtud que inclina a mantener o administrar lo que es recto de manera equitativa e imparcial y segun una norma. la palabra hebrea tse-dheq y tsedha-qah. y la palabra griega di-kai-o-sy-ne. transmite la idea de honradez o rectitud e implican la existencia de una norma o patron que determina lo que es recto.

11. jose figueroa - 05/08/2014

JUSTICIA
La justicia es una virtud que inclina a mantener o administrar lo que es recto de manera equitativa e imparcial y según una norma. Las palabras hebreas tsé•dheq y tsedha•qáh, así como la griega di•kai•o•sý•nē, transmiten la idea de “honradez” o “rectitud”, e implican la existencia de una norma o patrón que determina lo que es recto. El término “justicia” se utiliza con frecuencia en un contexto legal. (Sl 35:24; 72:2; 96:13; Isa 11:4; Rev 19:11.) En Levítico 19:36 se utiliza tsé•dheq cuatro veces en conexión con transacciones comerciales: “Debe resultar que tengan balanzas exactas [tsé•dheq, “justas”, DK, FS, Val], pesas exactas, un efá exacto y un hin exacto”. La palabra hebrea misch•pát, que suele traducirse “justicia” y “juicio” (NM; Val, 1960), también puede transmitir la idea de un plan (Éx 26:30), costumbre (Gé 40:13), regla (2Cr 4:20) o procedimiento (Le 5:10) determinados.
La palabra griega que se traduce “en armonía [o, conformidad] con la justicia” (NM) hace referencia a una cosa que es “justa” (CI, Val) o merecida. (Ro 3:8; Heb 2:2.) “Juicio” y “venganza” son los significados básicos de otros dos vocablos griegos que a veces también se traducen “justicia”. (Mt 12:20, CI, HAR, NM; Lu 18:7, NC, NM, Val.)
Dios fija la norma. El helenista Kenneth S. Wuest dice: “Dios es la norma objetiva que determina el significado de dikaios [justo], y al mismo tiempo mantiene ese significado constante e inmutable, ya que Él es el Inmutable”. Luego añade la siguiente cita de Cremer: “En el sentido bíblico, la justicia es una condición de rectitud de la que Dios es la norma, que se valora según la norma divina, que se conforma a Dios en comportamiento, y tiene que ver sobre todo con su relación con Dios y con el modo de andar ante Él. Es y se la llama dikaiosune theou (justicia de Dios) (Rom. 3:21, 1:17), justicia como la que pertenece a Dios, y es de valor ante Él, justicia divina, véase Ef. 4:24; con esta justicia así definida, el evangelio (Rom. 1:17) viene al mundo de las naciones, que estaba acostumbrado a medir con una norma diferente”. (Studies in the Vocabulary of the Greek New Testament, 1946, pág. 37.)
Lucas muestra lo que significa ser justo cuando dice que el sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet, los padres de Juan el Bautista, “eran justos delante de Dios porque andaban exentos de culpa de acuerdo con todos los mandamientos y requisitos legales de Jehová”. (Lu 1:6.) La justicia se mide en conformidad con la voluntad de Dios y sus mandatos. Sus mandatos específicos pueden variar de un tiempo a otro y de una persona a otra. Por ejemplo: su mandato a Noé de edificar un arca nunca se ha repetido, y el mandato sobre la circuncisión tampoco aplica a los cristianos. No obstante, las normas personales de Dios, su personalidad, lo que Él es, según se expresa en sus palabras y en su modo de actuar, siempre permanecen constantes, por lo que suponen una norma perfecta, ‘como una roca’ en firmeza y estabilidad, con la que medir la conducta de todas sus criaturas. (Dt 32:4; Job 34:10; Sl 92:15; Eze 18:25-31; 33:17-20.)
La bondad y la justicia. Cuando el apóstol Pablo habla de la muerte en sacrificio de Cristo, hace una distinción entre la bondad y la justicia, diciendo: “Porque apenas muere alguien por un hombre justo; en realidad, por el hombre bueno, quizás, alguien hasta se atreva a morir. Pero Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. (Ro 5:7, 8.) A un hombre se le puede considerar “justo” si cumple con sus obligaciones, es imparcial, honrado, no es culpable de mala conducta o de inmoralidad, es decir, si se le conoce por su conducta íntegra y su rectitud. Sin embargo, en la declaración de Pablo se observa cierta superioridad en el caso del hombre “bueno”. Ser “bueno” implica ser “justo”; sin embargo, son otras las cualidades que distinguen al hombre bueno del que simplemente es justo. El uso del término griego indica que la persona que se destaca por su bondad es benévola (muestra buena voluntad o afecto a otros) y benefactora (hace bien a otros). Esta persona no está interesada únicamente en hacer lo que es de justicia, sino que va más allá, se siente movida por un interés sincero hacia otros y por el deseo de beneficiarlos y ayudarlos. (Compárese con Mt 12:35; 20:10-15; Lu 6:9, 33, 35, 36; Jn 7:12; Hch 14:17; Ro 12:20, 21; 1Te 5:15.)
Por consiguiente, el argumento de Pablo es que aunque el hombre que se destaca por ser “justo” puede ganarse el respeto y hasta la admiración de otros, quizás no haga una impresión tan fuerte en el corazón de los demás como para impulsar a alguien a morir por él. Sin embargo, el hombre que se destaca por su bondad, que es cariñoso, servicial, considerado, misericordioso y que se interesa activamente en beneficiar a otros, se gana su afecto, y su bondad puede tocar el corazón de otra persona lo suficiente como para que esté dispuesta a morir por él.
Nótese que en las Escrituras se contrasta lo que es “bueno” con lo que es “vil” (Jn 5:29; Ro 9:11; 2Co 5:10), “inicuo” (Mt 5:45; Ro 12:9) y “malo” (Ro 16:19; 1Pe 3:11; 3Jn 11); y al “justo” se le contrasta con el “pecador” (o injusto) (Mr 2:17; Lu 15:7). Igual que alguien puede ser un pecador (porque no cumple con las normas justas) y sin embargo no ser llamado o clasificado necesariamente como “vil”, “inicuo” o “malo”, así también una persona puede ser “justa” y sin embargo no ser llamada o clasificada necesariamente como “buena” en el sentido que acabamos de explicar.
Se conocía a José de Arimatea como un hombre “bueno y justo”, términos que siempre se utilizan en un sentido relativo cuando se aplican a seres humanos imperfectos. (Lu 23:50; compárese con Mt 19:16, 17; Mr 10:17, 18; véase BONDAD [La bondad de Jehová].) El mandamiento de la ley que Dios dio a Israel era “santo [por ser de Dios] y justo [por ser perfecto en justicia] y bueno [por ser provechoso en todo respecto para quien lo observaba]”. (Ro 7:12; compárese con Ef 5:9.)
Jehová el Justo. Las palabras hebreas tsé•dheq y tsedha•qáh y la griega di•kai•o•sý•nē aparecen frecuentemente con referencia a la rectitud de los caminos de Dios: como Soberano (Job 37:23; Sl 71:19; 89:14), al administrar y ejecutar juicio y justicia (Sl 9:8; 85:11; Isa 26:9; 2Co 3:9), al castigar al pueblo que profesaba ser suyo (Isa 10:22), al vindicarse a sí mismo en el juicio (Sl 51:4; Ro 3:4, 5) y al vindicar a su pueblo (Miq 7:9).
Jehová mismo se llama “el lugar de habitación de la justicia”. (Jer 50:7.) Por lo tanto, es el Justo, y la justicia de sus criaturas depende de su relación con Él. Jehová acata su propia norma de justicia sin desviarse. Jehová Dios, el Juez y Dador de Estatutos supremo (Isa 33:22), “es amador de justicia y derecho” (Sl 33:5). “El derecho y la abundancia de justicia él no menosprecia.” (Job 37:23.) Esto garantiza que nunca abandonará a sus leales. (Sl 37:28.) Por lo tanto, sus criaturas pueden tener la máxima confianza en Él. De Él está escrito: “Justicia y juicio son el lugar establecido de tu trono”. (Sl 89:14.)
Mantiene la justicia mientras ejerce misericordia. Jehová no muestra parcialidad al tener tratos con sus criaturas, sino que acepta a todos aquellos que le temen y practican la justicia, y les otorga su bendición. (Hch 10:34, 35.) Las personas o las naciones enteras reciben castigo o recompensa según sus actos. (Ro 2:3-11; Ef 6:7-9; Col 3:22–4:1.) La justicia, la equidad, la santidad y la pureza de Jehová son tales que no puede minimizar ningún pecado. (Sl 5:4; Isa 6:3, 5; Hab 1:13; 1Pe 1:15.) Por consiguiente, no podría perdonar los pecados de la humanidad sin satisfacer la justicia, es decir, sin una base legal. Sin embargo, gracias a su bondad inmerecida, hizo esta provisión justa al ofrecer a su Hijo en sacrificio, con el fin de propiciar o cubrir los pecados. De esta manera puede ejercer misericordia para con los pecadores que aceptan esta provisión sin pasar por alto la justicia. Pablo lo expresa de la siguiente manera: “Mas ahora, aparte de ley, la justicia de Dios ha sido puesta de manifiesto, [...] sí, la justicia de Dios mediante la fe en Jesucristo [...]. Porque todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios, y es como dádiva gratuita que por su bondad inmerecida se les está declarando justos mediante la liberación por el rescate pagado por Cristo Jesús. [...] Para que [Dios] sea justo hasta al declarar justo al hombre [pecaminoso por herencia] que tiene fe en Jesús”. (Ro 3:21-26.) De modo que la justicia de Jehová está equilibrada con la misericordia, y da la oportunidad a hombres y naciones de volverse de sus caminos inicuos y escapar de la ejecución de sus juicios adversos. (Jer 18:7-10; Eze 33:14-16; véase DECLARAR JUSTO.)
Hay que buscar la justicia de Dios. Jesús instó a sus oyentes: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas les serán añadidas”. (Mt 6:33.) Toda persona ha de seguir buscando el Reino; tiene que desear ese gobierno y ser leal a él. Pero no puede olvidar que es el reino de Dios; ha de conformarse a la voluntad de Dios, a su norma en cuanto a lo que es conducta correcta e incorrecta, y debe ‘rehacer su mente’ continuamente para que toda faceta de su vida esté en armonía con la justicia de Dios. (Ro 12:2.) Tiene que “vestirse de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad”. (Ef 4:23, 24.)
Los judíos pensaban que estaban salvos y que recibirían el reino de Dios gracias a establecer su propia justicia, pero no se sujetaron a la justicia de Dios. (Ro 10:1-3.) Por esta razón Jesús dijo a sus discípulos: “Porque les digo a ustedes que si su justicia no abunda más que la de los escribas y fariseos, de ningún modo entrarán en el reino de los cielos”. Estos hombres manifestaban una medida de justicia al obedecer ciertos requisitos de la Ley y sus tradiciones añadidas. Pero en realidad habían invalidado la palabra de Dios por causa de su tradición, y habían rechazado a Cristo, el camino provisto por Dios por medio del cual hubieran podido obtener la verdadera justicia. (Mt 5:17-20; 15:3-9; Ro 10:4.)
La sabiduría de Jehová es muy superior a la de los humanos imperfectos, y es el hombre, no Dios, quien debe adquirir conocimiento de la senda de la justicia. (Isa 40:14.) Por lo tanto, el hombre no está en posición de juzgar si los actos de Dios son justos o injustos, sino que debe aprender a conformar su pensar a las normas de justicia que Jehová ha revelado en su Palabra. Dios dijo a los israelitas: “En cuanto a mis caminos, ¿no están bien ajustados, oh casa de Israel? ¿No son los caminos de ustedes los que no están bien ajustados?”. (Eze 18:29.) Además, el hecho de que Jehová sea el Creador descarta toda base para dudar de lo justo de sus actividades. (Ro 9:20, 21; véase también Job 40:8–41:34.)
Por lo tanto, Jehová siempre ha requerido, con toda razón, que los que desean conseguir su aprobación se familiaricen con su norma de justicia y la sigan. (Isa 1:17, 18; 10:1, 2; Jer 7:5-7; 21:12; 22:3, 4; Eze 45:9, 10; Am 5:15; Miq 3:9-12; 6:8; Zac 7:9-12.) Al igual que Dios, tienen que ser imparciales, pues el fallar en este respecto sería injusto y violaría la ley del amor. (Snt 2:1-9.)

12. elizabeth - 20/08/2014

Dios bendiga a cada persona que se deja usar por Dios y la guía del
del Espíritu Santo para ayudrnos a enterder estas verdades eternas
muchas gracias que sige bendiciendo la vida de todos los que nos ayudan a compresr la biblia.


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