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Enseñanza Bíblica – Definición De Justicia 12/01/2011

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Enseñanza Bíblica – Definición De Justicia

Introducción: “Justicia” – No hay otra palabra en la Biblia, o en teología, que sea más malentendida y poco apreciada que esta palabra. Pero en ella, está envuelto todo lo que la humanidad ha deseado. Para caminar totalmente en la posición de justicia que Dios tiene para nosotros, debemos mirar la definición de justicia, según lo que la Biblia explica. Una vez que tengamos esa definición, podemos empezar a aplicarla en nuestras vidas, en la forma que la Biblia nos manda. 
Nuestra definición de justicia: Para los propósitos de esta clase, nuestra definición de justicia es la siguiente:

 

“Justicia es la posición en la cual estamos limpios ante Dios, como si nunca hubiésemos pecado.”

Esto significa que desde que Jesús pagó el precio por nuestros pecados, estamos en una nueva posición con Dios, como personas que nunca pecaron. Adán trajo la maldición del pecado a toda la humanidad, pero Jesús trajo redención a todo aquel que decida aceptarlo.  

Por un hombre fuimos redimidos:

Hebreos 10:12-14 “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un sólo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.”

Jesús se sentó a la diestra del padre cuando hizo el sacrificio por nosotros. Ahora, está esperando a que sus enemigos, los poderes de la oscuridad y de Satanás, sean puestos como estrado de sus pies.  Somos nosotros a quienes Dios delegó para destruir las obras del diablo, así como Jesús lo hizo cuando estaba aquí (Lucas 10:19, Mateo 10:7-8)

Seis cosas que fueron restauradas cuando recibimos a Jesús:

 

1.  Nuestra posición de justicia fue restaurada – Cuando vinimos a Jesús, recuperamos nuestra posición de justicia con Dios, nos convertimos en hijos de Dios y fuimos traspasados de la oscuridad a Su glorioso Reino.  

 

Colosenses 1:13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,  y  trasladado al reino de su amado Hijo:”

 

Ahora, Dios  ya no nos ve como pecadores, Él nos ve a través de la sangre de Jesús, que nos limpia de todo pecado.  No somos pecadores limpios, ahora somos hijos de Dios (Juan 1:29).

 

2.  La comunión fue restaurada –  Lo segundo que fue restaurado cuando vinimos a Jesús, fue nuestra comunión con Él y con los otros miembros del Cuerpo de Cristo. Antes de ser salvos, éramos esclavos del pecado y como pecadores, no podíamos acercarnos a Dios, porque el pecado no puede estar en la presencia de Dios.

Efesios 2:10 – 13 Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.  Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión, hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

 

Esta porción de la Biblia nos muestra que, antes que recibamos a Jesús, nosotros éramos:

  • Gentiles – Aquellos que no conocen a Cristo o paganos.
  • Incircuncisos – Éramos considerados impuros por incircuncisos y no sujetos a las leyes de Dios.
  • Extranjeros a la ciudadanía de Israel – No éramos considerados como parte de la familia de Dios.
  • Extraños a los pactos de la promesa – Significa que las promesas de Israel y del pueblo de Dios no estaban disponibles para nosotros.
  • Sin esperanza y sin Dios en el mundo – Ya que no teníamos a Dios o Su Palabra, estábamos sin esperanza de redención.

 

Teníamos un problema de pecado. Jesús, viendo nuestro problema, vino, ocupó nuestro lugar y pagó el precio por el pecado. Ya que Él había pagado el precio, eso nos permitió entrar en la presencia de Dios, sin temor o vergüenza. La comunión del hombre con Dios ha sido restaurada a través de Jesús. No somos hijos de segunda mano, sino hijos escogidos de Dios, redimidos con la sangre de Jesús. 

 

Hebreos 4:14 – 16 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Ya que tenemos a Jesús como nuestro sumo sacerdote, deberíamos acercarnos, valientemente, ante el trono de gracia, en tiempos de necesidad. Esta porción de las escrituras no dice que quizás recibamos o quizás no, mas bien dice que debemos acercarnos confiadamente ante el trono de gracia, para que obtengamos misericordia y encontremos gracia para el oportuno socorro, en la necesidad. Ya que ahora somos parte de la familia de Dios, podemos acercarnos confiadamente ante el trono de gracia y recibir. Dios no nos dejará con las manos vacías, podemos acercarnos directamente al trono de Dios y recibir lo que necesitamos.

Hebreos 10:16-21 “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: y nunca mas me acordaré de sus pecados transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que el nos  abrió a través del velo, esto es, de su carne y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,”

 

Ahora que Jesús ha pagado el precio por nuestros pecados, podemos tener confianza de que Dios no recuerda nuestros pecados y no los está poniendo ante nosotros. Debemos siempre tener en mente, que Dios ni siquiera se acuerda de los pecados que cometimos antes de ser salvos, sin importar cuán pecadores éramos, la sangre de Jesús fue suficiente para borrar esos pecados.  Ahora somos nuevas criaturas.

 

2 Corintios 5:17- 21 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió  consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó  a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos  justicia de Dios en él.

 

Ahora somos nuevas criaturas. Estas palabras, “nuevas criaturas”, en esta porción de la Biblia, significan una nueva clase de ser, una criatura que antes no existía.  Eso significa que ahora somos criaturas nuevitas con una nueva identidad en Dios. Dios no nos culpa por nuestros pecados y nos ha dado el ministerio de la reconciliación para compartir con otros las buenas nuevas.

 

3.  La fe fue restaurada -  Jesús nos redimió y, ahora, tenemos la vida de fe restaurada. 

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó  y se entregó a sí mismo por mí.

 

Jesús ha aplanado el camino para que podamos caminar por fe. Como hijos de Dios ya justificados, tenemos el mandato de caminar por fe. La Biblia dice en cuatro oportunidades, que debemos vivir por fe.  Habacuc 2:4, Romanos 1:17, Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38. Ahora que tenemos la posición de justicia, podemos caminar por fe. La fe ha sido restaurada y ahora podemos caminar teniendo fe en lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y no en nuestros sentimientos. Debemos ejercitar nuestra fe, según lo que la Palabra de Dios dice acerca de nuestra identidad, no según como se ven o se sienten las cosas.

Para estar en Justicia se necesita fe.  El sistema del mundo nos enseña a creer en lo que vemos con nuestros cinco sentidos; nos dice que si podemos ver o sentir, entonces podemos creer.  El Reino de Dios nos enseña lo opuesto; se nos enseña a creer en el cielo que no hemos visto, una resurrección en la cual no estuvimos presentes y en una posición de justicia que no podemos sentir con nuestros cinco sentidos.  Es necesario tener fe en las palabras de la Biblia para establecer quiénes somos en Cristo.

 

4.  La paz fue restaurada – Ya que somos justos por la sangre de Jesús, ahora tenemos paz con Dios. 

 

Romanos 5:1 – 2 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 

Paz con Dios significa que Él nos acepta como hijos de Dios.  No tenemos que hacer varios rituales y requisitos para obtener su aprobación.  Él nos ha aceptado dentro de Su familia y por eso tenemos paz con Él.

 

5.  La libertad fue restaurada – Uno de los beneficios más grandes de la redención de Cristo es que la libertad haya sido restaurada.  Cuando Adán caminó en el jardín del Edén, era un hombre libre. Después de pecar, se hizo esclavo del pecado, esclavizando también a todos los que seguirían su descendencia. Jesús vino como un Segundo Adán y restauró la libertad de la humanidad.

Juan 8:36 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

 

Jesús nos trajo justicia y ahora, somos libres. Esa libertad que tenemos es completa; libertad del pecado, de ataduras, condenación, enfermedad, dolor y pobreza. Libertad para ser hijos de Dios. 

Juan 8:31- 32 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

 

Nuestra libertad es el resultado de nuestro conocimiento de quiénes somos, como hijos de Dios. En esta porción de la Biblia, es importante conocer que no es la verdad la que nos hace libres, sino el conocimiento de la verdad es lo que nos liberta. Por tanto, debemos conocer lo que la Palabra de Dios dice acerca de nosotros y nuestro caminar de justicia, en la totalidad de la libertad que Dios provee.

6.  Se nos dio el derecho de ser hijos – El último y probablemente, el aspecto más importante de la redención que Jesús nos trajo es que somos una vez más, hijos de Dios, eso significa que somos parte de la familia de Dios y como miembros de la familia de Dios, tenemos ciertos derechos y privilegios.

 

Juan 1:12 “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

 

Desde que lo recibimos, tenemos la potestad de ser hijos de Dios. Ahora somos hijos y no siervos, podemos relacionarnos con Dios, en una nueva forma, como hijos de Dios.

 

 

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Comentarios»

1. Fabiola Jackeline Villatoro Escobar - 16/11/2011

guaaaaaaaaaaaa aprendi muchisimo con su enseñanza

2. alfredo lopez - 05/10/2012

Mui en tendible?

3. Maritza Maldonado - 19/06/2013

MARAVILLOSO!!! GRACIAS PADRE X ESE CONOCIMIENTO Q CADA DIA DAS EN LA REVELACION DE TU PALABRA…

4. maria - 17/11/2013

Maria 11/ 17/ 2013 gracia por la palabra de justicia ahora se cual es su verdadero significado….

5. Isleida González - 01/03/2014

Gracias por esta explicación bien definida de la justicia, he podido aclarar dudas que tenia.

6. Carola Powell - 14/03/2014

Me encanto la clase de la justicia de Dios me fue de gran edificación a mi alma puedo descansar en que soy justificada por la fe

7. Myriam Martínez de Rios - 23/03/2014

Gracias por este estudio acerca de la justicia de Dios, me bendice mucho saber que soy justicia de Dios en Cristo Jesús.

8. sandra garcia - 28/03/2014

Q tremenda enceñansa q nuetro Dios Te siga bendiciendo grandemnte


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